Historia
La primera multa de una biblioteca se pagó con gansos vivos, en 1132.
El lector se quedó once años con un ejemplar de un libro sobre rotación de cultivos y saldó la deuda con tres gansos. La biblioteca se quedó con los gansos, que después picaron a varios lectores más hasta que devolvieron sus libros a tiempo.
Según Libro Mayor de las Cosas Atrasadas, 1133, que tampoco existe.